EL GUARANÍ: LA LENGUA DE LA REBELIÓN Y DEL AMOR, EN EL HOMBRE VÍBORA DE IRINA RÁFOLS

EL GUARANÍ:
LA LENGUA DE LA REBELIÓN Y DEL AMOR,
EN EL HOMBRE VÍBORA DE IRINA RÁFOLS

EL KURUPÍIRINA RÁFOLSEL HOMBRE VÍBORA

Hace poco, mi amiga Irina Ráfols me invitó en su clase de literatura de El Lector en Asunción, a charlar con sus alumnos. Y durante el debate, uno de ellos, recordando primero con razón que Roa Bastos no lo había logrado de manera satisfactoria, me preguntó cómo se podría integrar el guaraní en las ficciones en español, en Paraguay…
Yo le dije que Roa sí lo había logrado en parte en El trueno entre las hojas1 y que luego, salvo en Hijo de hombre, había renunciado a su meta inicial de ”fusionar los dos hemisferios lingüísticos”, tal como lo reza la nota de Toulouse:
”En su conjunto, mis obras de ficción están compuestas en la matriz de este texto primero, de este texto oral guaraní, que los signos de la escritura en castellano tienen tanta dificultad en captar y expresar, que las formas y las influencias culturales y literarias venidas de afuera no han conseguido borrar. Hijo de hombre, la primera novela de la trilogía mencionada, me permitió precisamente profundizar esta experiencia de búsqueda en el intento de lograr la fusión o imbricación de los dos hemisferios lingüísticos de la cultura paraguaya en la expresión de la lengua literaria de sus narradores y poetas; dos universos lingüísticos de tan diferente estructura y funcionalidad. Traté de hacerlo a través de las formas de la experiencia simbólica y semántica que permitieran esta síntesis, más allá de la simple mezcla de léxico y sintaxis del jopará del castellano paraguayo hablado, fórmula que utilicé sin éxito en mis primeros libros. La tentativa ensayada en Hijo de hombre, por el camino de una aglutinación semántica tampoco me satisfizo del todo.”, Hijo de hombre, Alfaguara, Madrid, 1997, 1969, p, 16.
E Irina también quiso hacerlo, nada más que esperó esta última obra para probarlo. En efecto, en sus primeras obras, no aparece con tanta vigencia el idioma guaraní, ora por tener otro ámbito y época, como en Alcaesto, ora por acontecer en un ambiente urbano como Conversaciones en un café, ni Abulio el inútil cuyo entorno es rural también, recoge unas palabras en guaraní…
Entonces, primero, ¿ a qué se debe ese súbito cambio de rumbo?, luego, ¿cómo lo logra en su última obra?, y por fin, ¿Qué expresará esa hibridación entre ambas lenguas? van a ser las tres preguntas a las cuáles procuraré contestar ahora.
La primera pregunta es la más fácil, el personaje principal de la novela, el kurupí2, Mbói Ava en guaraní: ‘Serpiente-Hombre’, aunque es un monstruo, mitad hombre mitad víbora, habla el guaraní, la lengua de la selva. Además, en Villa Saraki, en medio del monte del Alto Paraná, todos los buenos3, mestizos paraguayos e indios, son bilingües -hablan español, guaraní, y la mezcla de los dos: el jopará- mientras que los ocupantes brasileros al final de la Guerra Grande (1864-1870), tratan de erradicar la lengua indígena, y que las pocas familias españolas que quedan, como la de Fernando, se niegan también a hablar esa lengua pueblera, a su modo de ver…

En cuanto a la segunda, si bien no puso un léxico guaraní al final, como Roa en El trueno entre las hojas, multiplicó el uso de préstamos y calcos guaraní, en los diálogos, y la mayoría de las voces y formas índigenas tienen una traducción al español, a pie de página.
Una de esas voces, la partícula expletiva4 ko, aparece varias veces en la obra, para reforzar de forma enfática el discurso del locutor: ” -Faustino, ndaipóri señal ko”ápe5…”, como varias otras, entre las cuales, las más comunes en español paraguayo hablado son: voí, pio, -na, chera’a, e’a, héê, etc. Es de notar que el capítulo titulado La traición, por su increíble tensión dramática -aunque no desprovista de comicidad- es el que contiene más formas guaraní, porque los diálogos entre Longobardo, un profesor e investigador de Asunción que busca los restos del Kurupí6, con su alumno Efraín -que hace creer a tres borrachos que su profe lo raptó para llevarlo a la selva, siendo él menor de edad- son muy tensos. En efecto, Efraín siendo un ex adolescente drogado, de origen acomodado, conoció las duras leyes de la calle Palma7 habla español con su maestro, pero su media lengua está repleta de formas guaraní y llega hasta la lengua híbrida: el jopará, como en el ejemplo que acabamos de citar…
Todos los capítulos de la novela son muy cortos y, por ende, muy densos. La traición apenas pasa de cinco páginas 8, y ahí la lengua guaraní se apodera del diálogo entre Longobardo, Efraín y los tres borrachitos. Menudean las formas ya citadas y en especial el sufijo de imperativo -na: ”….escuchámena… ¡Nambrena! ¡ Dejamena!…”. En esta zona de turbulencias conflictivas, Efraín y los tres borrachitos se sueltan en jopará, la lengua híbrida y afectiva, y el pobre profesor termina en el fondo de una fosa, donde encontrará el esqueleto del Kurupí…
Pero el guaraní es también la lengua de la rebelión; es de situarles primero el contexto de la novela: al final de la Guerra Grande ( 1864-1870), en el Alto Paraná, en medio de la selva, sobrevive una villa paraguaya, llamada Saraki. Es una especie de Macondo, con una perpectiva más fantástica aún, ya que es una villa movida: la tierra, los árboles y los objetos se mueven solos9, en especial en la zona del cementerio10. Ahora bien, los rebeldes son mestizos paraguayos y unos espa- ñoles de la villa, quienes, hartos de la dominación brasilera y sus abusos, se levantan en contra de ellos. Su lengua es el guaraní, el jopará, es la esencia de la rebeldía, puesto que, para esa gente bilingüe, esa lengua es la única capaz de decir los sentimientos más fuertes: ” Y si no, cuando surge el enojo más fiero, el sentimiento más íntimo, la razón más directa, ¿ en qué idioma lo siente el corazón?11”
De hecho, el personaje central de la novela -que no deja de ser también muy romántica- el Hombre-Víbora, no habla español sino guaraní, al vivir escondido en la canopea, mitad hombre mitad mono, no le alcanzó el bilingüismo, y menos la conquista brasilera.
Empero, algo lo relaciona con el mundo, su Amor por Juliana, la hija de Fernando, un terrateniente español de Villa Saraki, ambos logran amarse entre las ramas, pese a que todo los oponga…
Algo similar pasa entre Yrasé, la criada indígena de don Fernando, y un joven teniente brasilero, Paulo da Gamma, que se aman pese a todo, pese al conflico que opone la gente de Saraki y los brasileros, y que terminan abrazados en la muerte…
Hay reminiscencias de La bella y la bestia en el primer caso, y de Romeo y Julieta, en el segundo, el Amor inquebrantable, como la lengua guaraní, supera las oposiciones de fondo entre grupos y seres humanos, y aquel Amor se dice en guaraní. Y también pueder salir de la garganta de un ser mítico hecho realidad, medio bestia, como el Kurupí, u Hombre-Víbora, declarándole su Amor a Juliana, en un largo poema en guaraní, con cuya traducción al castellano, al pie de página, suplanta en gran parte el corpus del texto en español paraguayo12:
” Ha, péicha aipota che pope tesay
Ndaiporichéne ysyryguasu, ytororõ he’é asukáva,
Ykua yvu, ama satî, ni ikaraiva,
Tesay péicha he’ ěmbochýva, ijeirapáva…
Ahecha mba’ eichapa nde resa rupi ohasa pyhare
Ha che apytáma chekangypa añeñopěvo
Nde kéra rehe,
Kéra péicha ijeiretepáva13…”
Sólo copiamos acá la mitad del precioso poema; es sin lugar a dudas, la página más romántica y más guaraní en toda la obra, y en aquel ”momento mágico sin tiempo”, como lo hubiera calificado el gran Roa Bastos, Juliana no sólo se enamora de un monstruo, por no tener otro referente entre los hombres, por encontrar en sus ojos una humanidad ausente en su familia, sino que tiene la sensación ímtima de que está escuchando ”una música” sacada de una lengua divina: ” No tenía idea de que pudiera sentir una intimidad tan cálida en aquellas palabras desconocidas, hasta le llega la profunda sensación de que es algo divino14.”

Éric Courthès
Rioux Grande,
19/09/2014

1 De hecho, es la única obra de Roa que incluye un léxico guaraní, y en la cual, los diálogos vienen muy a menudo en jopará; esa fue mi respuesta al alumno de Irina tan brillante e interesado en la fusión entre sendas lenguas…
2 Ser legendario del panteón guaraní con falo desmesurado en forma de lazo; hoy en día, designa de forma humorística a un hombre cuya vida sexual se merece semejante mote…
3 ‘ ¡ Pero [Mbói Ava] hablaba guaraní! La única lengua que no hablaban los malos era ésta.”, El hombre víbora, El Lector, Asunción, 2013, p. 92, http://www.portalguarani.com/735_irina_rafols/21612_el_hombre_vibora_2013__narrativa_de_irina_rafols.html
4 Es un empleo pragmático, no necesario a la sintaxis o la semántica de la frase, que se usa como muletilla guaraní, a cada rato en el habla cotidiana.
5 El hombre víbora, ibid., p. 149.
6 Buscar los restos de un ser mítico nos parecerá a nosotros lectores europeos algo más que cómico, e incluso medio inverosímil, pero en Paraguay, los mitos se materializan… En efecto, el Kurupí, el Pombero, el Yasy Yateré, el Yasy Moroty*, y muchos otros duendes, están inscritos en la realidad diaria. ”Una realidad que delira”, como lo decían con acierto, Rafael Barret y Augusto Roa Bastos, o sea que una noción tan importante como ” lo real maravilloso” nunca perdió, en mi querida ”ínsula paraguaya”, su vigencia. De hecho, es el país del cuento, de la bola, como dicen con sorna los mismos paraguayos; es un país hecho por, y para, la ficción…
* Esteban Bedoya, otro amigo y escritor de importancia en Paraguay, por su parte, se fue aún más lejos, inventando un ser mítico: Mitaí Moroty: ‘Niño blanco’: ‘Indio Blanco’, en su suculenta novela: La colección de orejas, Cervantes Publishing, Sidney, Australia, 2012, http://www.portalguarani.com/750_esteban_bedoya/17834_la_coleccion_de_orejas_2012__novela_de_esteban_bedoya.html
7 En esta calle céntrica de Asunción, hasta hace poco, niños se morían en la vereda, esnifando pegamento, véase la p. 162.
8 Ibid., pp. 149-150.
9 El genial H.P. Lovecraft, amén del lector, hace estremecerse también los árboles, sin viento, en su famoso cuento: ” El color que cayó del cielo”. Hace poco, un director de cine argentino, Sergio Wolff, adaptó ese cuento a documental, a raíz de la caída de un meteorito en el Chaco argentino, http://www.lanacion.com.ar/1710436-el-color-que-cayo-del-cielo
10 En el tremendo desenlace, las cruces del cementerio se ponen a volar y amparan a los paraguayos en su combate contra los brasileros, dándoles la victoria final…
11 Ibid., p. 209, en boca de Longobardo dirigiéndose a Efraín.
12 Ibid, p. 128.
13 ‘Ah lágrimas así quiero en mis manos./ No habrá río, cascada de agua tan dulce,/ manantial, lluvia divina, bautismo,/lágrimas así, tan dulces…/ Ver la noche pasar por tus ojos/ Y quedarme dulcemente trenzado/ a tus sueños, sueños así tan dulces…”, ibid. p. 128.
14 Ibid., pp. 128-129

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Acerca de eroxacourthes

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