“Entrevista de Roa por Ana Ribeiro 2”, Asunción, 1998

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*LA DEBILIDAD DE LOS SABIOS

 

Le planteo la segunda parte de mi pregunta ¿y de la posmodernidad qué le parece positivo?

 

 Me cuesta mucho hacer ese salto de la modernidad a la posmodernidad. No creo que haya rupturas ni fronteras entre ambas, creo que  se continúan y a veces se contradicen, de manera que algunos elementos de la modernidad  están todavía más claramente definidos en la posmodernidad. Y que la posmodernidad no es más que una cobertura óptica para disfrazar esa presencia.

 

¿Qué le parece Jean Baudrillard?

 

 Representa la inteligencia francesa en su mayor expresión, pero también en su mayor debilidad. Porque para mí la definición del hombre sabio es su debilidad. Porque un mundo hostil, tremendo como éste burla totalmente la inteligencia de los hombres. La inteligencia más capaz no puede abarcar las miríadas de elementos que están jugando en los procesos. Yo creo que no hay una inteligencia capaz de percibirlos y reunirlos todos como elementos de un proceso. Por lo menos queda el beneficio de la duda, “en la duda, abstente”, decía un viejo refrán,.

 Yo no quisiera que se tomara todo esto como una expresión de negatividad o de oposición. Simplemente hablo desde mi propia obsesión, que es la de que por fin se restablezca el pensamiento crítico auténtico. El pensamiento crítico es, justamente, discernir los diferentes elementos en juego y hacer que las cosas funcionen por sus leyes naturales. Todo responde a mecanismos muy precisos, que tienen sus leyes, y ninguna mente – por excepcional que sea – puede disponer de la sabiduría de abarcar todas las leyes. Esa es la debilidad que le señalaba.

 

 ¿Hay pensamiento crítico auténtico en Paraguay?

 

Nosotros carecemos totalmente de pensamiento crítico en Paraguay, esto es una rémora terrible que nos ha impedido progresar. No sabemos distinguir.  Para mí esto se ve a través de nuestro destino: Paraguay es un país condenado a la extinción. Algunos han interpretado esto muy mal, como si yo predicara el fin del Paraguay. Es que éste es un país que ha venido desmoronándose, un pedazo de la provincia gigante de las Indias, hasta llegar a lo que es hoy. Lo que queda es apenas la choza de los primitivos moradores. La extinción no supone la desaparición, supone la transformación en otra cosa. Ya quisiera yo que Paraguay se convirtiera en un estado brasileño, para desde ahí ser paraguayo.

 

 El Mercosur, la globalización…son desafíos muy grandes, no seremos los mismos nunca más.

 

No, sobre todo porque las noblezas auténticas de nuestros países se han descuidado en esa especie de escala de eficiencias y deficiencias de las actividades humanas que nos rige.  Esa es nuestra fuerza, nuestro poder. Yo creo que un proceso que carezca de fuerza espiritual está condenado al fracaso. Y acá se ha tendido a reforzar los elementos no espirituales sino pragmáticos y utilitarios y esos son justamente los que están condenados siempre a perimir.

 

Encontré dos versiones distintas sobre el abandono suyo de la poesía. Una dice que la dejó cuando se fue a Europa, que en Europa ya no podía escribir. La otra la relaciona con la muerte de un gran amigo suyo.

 

 Son coincidencias que no tienen relación entre sí

 

Solo en su espíritu

 

 Sí, solo de manera cronológica en mi espíritu. La muerte de Campos Cervera, mi gran amigo y poeta fue terrible para mí…yo escribí un poema dedicado a él que decía: “quede mi mano de poeta clavada sobre tu cruz para siempre”. Así terminaba el poema, y tomaba a la vez  una decisión. Pero mucho antes yo ya había perdido la fe en mi poesía.

 

¿Y el “Apapokura –Guaraní” no es posterior a eso?

 

Esa es una versión del Génesis guaraní, de los apapokura, que son una etnia especial derivada del tronco guaraní primitivo, que están en Brasil. Poseen un Génesis muy hermoso, que tiene similitudes extraordinarias con la Biblia, incluso en cuanto a su construcción estructural. Lo que yo hice en ese libro de poemas fue escribir una versión en lenguaje moderno de ese génesis guaraní, sin incurrir en la antropología ni en la analogía. Pero no considero que sea poesía y mucho menos mía.

 

¿Y por qué perdió la fe en su poesía?

 

 Porque descubrí que yo no era poeta y de pronto me encontraba cercado por enormes poetas de América y me preguntaba ¿qué es lo que puedo repetir aquí?. Tenía que hacer otra cosa. Me licencié por voluntad propia como poeta. La poesía paraguaya actual es excelente, especialmente la poesía realizada por mujeres. En Paraguay no ha surgido un solo poeta varón, nuevo. En cambio toda la producción poética está cubierta por la mujer, y han llevado la poesía paraguaya a un nivel continental. Los hombres no han atinado a renovarse, siguen escribiendo una poesía repetida, con frases hechas.

 

 

¿Y donde se siente mejor, en el cuento corto o en la novela?

 

 En la novela. Sobre todo porque la dimensión ahí la da el tema mismo. Uno puede hacer, por supuesto, una novela microscópica, pero en el proceso normal la novela tiende a una mayor expansión. El cuento breve puede ser una joya de orfebre en cuanto a su condensación, realmente el cuento también me gusta mucho. Se pueden hacer cuentos  muy breves y novelas muy largas, lo que no creo que pueda hacerse son novelas en dos tomos, por ejemplo, o en veinte volúmenes, como Balzac. Este es otro tiempo, con el signo de otra época y otras condiciones de lectura.

 

¿Sigue pensando que no es un escritor profesional que escribe por encargo?

 

 No puedo escribir por encargo, todos los encargos que he recibido, han fracasado, o han salido obras muy mediocres. Es que el verdadero acto de escritura está asistido por impulsos imprevistos, difíciles de programar. Es una etapa de tensión interna que derivaba en un poema (antes) y  lo hace en textos novelescos (ahora), textos que están construidos desde el ángulo de la poesía y no de la prosa.

 

¿Novelas escritas desde la poesía?

 

 Sí, algunos críticos lo han percibido, y saber que se nota me ha alegrado. Es que yo no la he traicionado nunca a la poesía, en realidad no la he abandonado, simplemente la he trasladado de casa, como hace un amante atento con su querida: llevarla a sitios cada vez mejores.

 

Resuelve cosas cuando escribe  o queda más atrapado en ellas, ¿se exorcisa  o no?

 

Cuando  estaba escribiendo “Yo el Supremo” había entrado en una especie de trance, de locura, había perdido el concepto de la realidad. No sabía si era de noche o de día, si ya había comido o si hacía varios días que no comía. No sentía sed, no tenía sueño. El exorcismo se produce, pero los resultados a veces son negativos. El tema del Absoluto, o el de la acción del mal sobre la sociedad, por ejemplo, tienen posibilidad de expresión en multiplicidad de temas y de enfoques y uno se exorcisa en busca de su mejor camino.  Pero éste a veces no aparece, porque se empantana uno por el camino y tiene que volver y rehacerlo. En muchas de mis obras me ha pasado, ésta última “El Fiscal” la he hecho tres veces.

 

¿Y destruyó las dos anteriores?

 

 Sí, porque al dejar una versión inconclusa, pero que quizás tiene momentos que son excelentes, le viene a uno la tentación de saquear aquello que dejó. Hay allí una contradicción que empobrece, entonces lo mejor es empezar todo de nuevo.

 

¿Y no le protestaron?

 

 No, porque una de las ventajas de no ser muy conocido es esa: pasar inadvertido.

 

Pero usted es muy conocido

 

 No si uno piensa en valores como García Márquez, Onetti o Borges, esos son escritores más conocidos que yo en dimensión mundial.

 

*UNA ESTATUA DE SAL

 

¿Le gusta Onetti, no le resulta angustiante?

 

 Me gusta mucho. La suya es una angustia auténtica, es la pulsión más profunda del hombre actual. Refleja esa impotencia tremenda ante cosas que se van produciendo de manera vertiginosa y ante las cuales uno tiene un escaso poder de influir.

 

¿Sabe por qué le preguntaba si le habían protestado? Porque de haberlo hecho usted hubiera experimentado la autonomía de lo escrito, después que se lo escribió. Ahí sí hubiera desaparecido como escritor. 

 

Hubiera sido la oportunidad… Son tantas las reflexiones que pueden hacerse sobre la escritura y el estilo. Una de las cosas que yo me he dado cuenta es que las transformaciones que uno va experimentando a lo largo de su trayectoria vital, humana, van cambiando el estilo mismo. El de reaccionar y el de ficción. Yo siento que en estos veintidós años en Buenos Aires, primero, y otros veintidós en Europa, ya no soy el mismo, ya no estoy escribiendo en lenguaje paraguayo, sino en un lenguaje del exilio. 

 

¿Y como definiría ese lenguaje?

 

 Es difícil hacerlo, es una mezcla de angustia y desesperación por el regreso. Y el regreso es un poco el drama bíblico de la mujer de Loth: si uno vuelve el rostro queda petrificado. Pero a esto se le suma el flujo de la vida, el latido de la vida, que nunca cesa. 

 

¿Y como ve el último dolor paraguayo, la dictadura de Stroessner?

 

 Ha sido lo que ha terminado por cerrar una etapa de destrucción histórica que tiene más de cien años en Paraguay

 

¿Qué significa cerrar, que ahora empieza la recomposición?

 

Cerrar significa acabar con un estado de cosas que se venía repitiendo de manera casi idéntica a lo largo de las diferentes dictaduras. Yo fui exiliado no por Stressner sino por la dictadura anterior, la de Morínigo. La de Stroessner no hizo sino cambiar algunos aspectos, reforzar los resortes autoritarios del poder dictatorial. Creo que esta etapa se ha cerrado porque no se volverá a repetir sobre esos modelos de dictaduras militares

 

¿Sí puede darse sobre otros modelos o confía en la reconstrucción democrática?

 

Yo me temo que la construcción de la democracia, tal cual la soñamos –desde Rousseau hasta nuestros días- es siempre una tarea bastante difícil. Pero si vamos a entenderla  como la aspiración de crear regímenes donde haya posibilidades iguales para todos, debe buscarse  sobre todo que  se restablezca la paridad entre el hombre y la mujer, elemento fundamental para el avance de la democracia. Tiene que haber una alianza y una transformación mutua de los géneros para que nuestras sociedades puedan funcionar con mayor vitalidad.

 

Hay una obra suya en cartel en Asunción: “La tierra sin mal” ¿ que aspiraciones depositó en ella?

 Es una obra que escribí directamente para el teatro. Traté de expresar en ella las dualidades de lo social y lo humano, así como la de lo femenino y lo masculino. En este caso, a través de la situación de un  régimen como el de los jesuitas, que fue un caso de colonización, como cualquier otro, solo que más atemperado y con un contenido religioso. Me interesaba mucho, en esta era de extinción de valores, incluso de sentidos con respecto a la vida y a las sociedades, que estuviera presente también la población indígena. Yo he leído obras con respecto a los jesuitas basadas exclusivamente en discusiones teológicas, encerrados los jesuitas en el Colegio Mayor de Córdoba, por ejemplo. Allí no aparecía en escena siquiera la pluma de un indígena. Me pareció que eso era brindar una versión demasiado parcial. La discusión del poder solamente consigo mismo no puede dar ritmo ni fuerza teatral. Entonces busqué el juego de oposiciones y en esta obra hago entrar en escena la ciudad indígena, con todo lo que tiene como fuerza creativa. Quise también mostrar las falencias de las instituciones muy poderosas  que están apoyadas en la idea de Dios, como es el caso de la Compañía de Jesús. Sin dejar de ver sus  aspectos  positivos: en doscientos años de preeminencia del poder  jesuitas, nunca hubo un solo acto de abuso a la mujer indígena. Eso es extraordinario, porque en cualquier otro régimen la primera víctima es la mujer.

A-    ¿Aristocracia del espíritu?

R- Sí, lo jesuitas tienen aristocracia del espíritu, pero puesta en Dios, no en la nobleza terrena.

 

 

*FRENTE A UN ESPEJO SOMBRÍO

 

Usted debe haber notado esas fracturas de memoria que han provocado las dictaduras en América. La memoria (no la Historia, que es otra cosa) sobre esas fracturas  hace una tarea de recomposición ¿la literatura también? ¿es parte de sus objetivos como escritor?

 

Claro, porque desde el momento en que uno trata de escapar de los límites estrictos al representar una acción, una historia o un personaje, en la ficción existe un gran margen de libertad, para que el personaje recobre su soberanía como personaje o la acción su fuerza como acción. Uno como escritor está siempre como dando cuerda, y la literatura, de lo que trata, en realidad, es de crear organismos vivos. Aún dentro de la letra muerta que es la escritura.

 

Y de regreso del exilio  ¿sigue escribiendo para liberar  angustias y  miedos?

 

 Hace más de dos años , desde que regresé a Paraguay, que no he escrito más, salvo artículos para diarios sobre realidad actual. Después vi que no hay ninguna resonancia real, que se está en las cuestiones puramente anecdóticas o de facciones. Porque no hay verdaderos partidos , entonces ¿para qué escribir para los facciosos?

 

¿Qué tendrían que tener para ser partidos?

 

 Una mayor civilización, contenido de ideas políticas y  proyectos de transformación.

 

¿Le falta utopía a Paraguay?

 

 Sí, le falta. La gente está muy en el día de hoy y cuando proyecta el día de mañana solo busca captar el poder para hacer lo mismo o peor que el anterior gobierno. Por eso yo soy refractario total a la política actual del Paraguay, con o sin dictadura, es lo mismo. Porque los candidatos supuestamente democráticos no tienen nada que envidiar a los dictadores.

 

¿Cómo definiría esta etapa de su vida?

 

 Como sombría. He tenido que dejar tres hijos míos, con lo que eso supone de orfandad paternal terrible, irrecuperable. Ha habido una serie de desinteligencias con mi ex – mujer. Le ocurre a todo el mundo, no es un privilegio especial el mío. Uno empeora o se transforma, yo me he transformado a partir de esta última experiencia: quiero más a la gente, estoy más ligado a una concepción de progreso humanista, no solamente tecnológico.

 

Usted debe tener una enorme capacidad para volver a enamorarse, con ese precioso concepto que tiene de las mujeres…

 

 Eso es lo que me hace tomar esto simplemente como una prueba, como si alguien dijera: “vamos a ver si efectivamente estás en condiciones de resistir” y, bueno, no solamente he resistido sino que estoy mejor para nuevas enunciaciones. Me rodean mucho : viene gente joven,  mucha gente de pueblo, del interior, yo trato de infundirles ánimo cuando me cuentan sus cosas, porque me parece que nuestras sociedades están demasiado atosigadas de angustia, de violencia, de encono. Yo creo que el deber de un intelectual, de un artista, cualquiera sea su posición, es la de contribuir a mejorar la situación de entendimiento entre los seres humanos, sin que eso suponga la retracción de sus propios ideales , sus propias maneras de ver. Yo digo que hay dos cosas que constituyen un crimen si se los comete: sacar la fe de los creyentes y sacar la convicción política de alguien, que realmente está jugado para la causa.

 

Que también es una forma de religiosidad

 

Por supuesto. Yo jamás me propondría debilitar la fe de un creyente, de ningún tipo de creyente,  por ningún motivo, al contrario, tratar de afinarla, de que su fe tenga un fundamento más profundo.

 

¿Usted tiene fe?

 

 Si, soy creyente. Yo creo que hay fuerzas poderosas que tenemos que llamarlas de alguna manera, como divinas o como gestas humanas. La concatenación de hechos de la historia en sí misma está demostrando que hay hechos que superan totalmente la mera dimensión humana. Pero si me preguntan si hay Dios…  yo no puedo decidir sobre eso, porque la idea de un Dios perfecto no cabe en mi cabeza. Debe existir, yo doy por hecho eso, pero yo no lo puedo concebir.  Así como no puedo concebir, en términos matemáticos y físicos, la distancia de una estrella que está a tres millones de años luz, por ejemplo. Si eso es una mínima partícula de lo que puede ser la dimensión del Dios verdadero ¿cómo va a entrar ella en nuestra imaginación? Dejemos que exista la fe, pues, ya que no podemos combatirla.

 

*ARTIGAS CURANDO CON YUYOS
 

Se mandó llamar a Artigas que dicen que sabe curar con yuyos. El General de los Orientales vino de su chacra trayendo una carretada de yuyos de todas clases. Escátulas de melecinas. Un pomo de Agua de Angeles de extremado olor, destilada de muchas flores diferentes como ser las de azar, jazmín y murta. Vio y trató al enfermo. Hizo por él todo lo que se sabe que sabe hacer el asilado oriental”. Más adelante agrega: “Don José Gervasio Artigas midió el espacio que va de los dedos de una mano a la otra, que es la misma distancia que hay de pies a cabeza. Pero encontró que la hilada correspondía a dos hombres diferentes. El ex Protector de los orientales movió la cabeza. Este no es mi amigo don Francisco Alarcón, dijo. ¿Y entonces quien es?, pregunto el cura. No sé, dijo el general, y volvió a su chacra”.

                                                                                         (de “Yo el Supremo”)

 

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Acerca de eroxacourthes

French traveller, writer and translator, foolish of Latin Amarica!!!
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