” La tercera orilla del río o el padre ausente”, Valeria Iglesias

acantilados de calAqui proaPuerto Fonciere 2sol poniente Río Paraguaysol poniente RPyuyos de dunasNuestro padre, tercera orilla

Imaginemos que vivimos en Brasil, y que cerca de nuestra casa hay un río. Imaginemos que un día nuestro padre se hace fabricar una canoa y decide dejarnos, sin explicación alguna, para terminar el resto de su vida, hasta sus últimos días, en medio de ese río. Imaginemos ahora ese río ancho, profundo y barroso. En una orilla quedamos nosotros, en la orilla de enfrente están los otros. En el medio, inaugurando un tercer punto de referencia, nuestro padre. Ya no está con nosotros, pero no se ha ido del todo, pues no remontará el río hasta desaparecer, sino que mantendrá su barca en medio del cauce. Tampoco ha muerto, sin embargo, no vive más que para comer y dormir en su canoa.

Nuestro padre como tercera orilla del río abre una nueva dimensión. Ni presente ni ausente: está pero resulta inaccesible. Un padre del que venimos y al que no podemos ir, aunque, inexorablemente vamos. Y sí, vamos hacia él, porque entre su versión real y esa otra ideal está aquélla que nos hemos inventado. De él venimos y de él creemos alejarnos mientras lo dejamos atrás y nos cubre como una sombra, hasta que llegamos a portar sus canas, sus arrugas, alguna que otra sonrisa en la que reconoceremos, sesgado, el perfil de sus dientes. Él es nuestro único pasaje cuando decidimos salir a expedicionar el mundo. Caminaremos su puente para cruzar hasta donde están los otros. Y aunque nuestra mochila esté vacía de su lengua (tenemos lengua materna, no paterna), hablaremos con las palabras que él hubiese dicho. Seguros hasta de las pausas que asumamos como suyas. Nuestras conversaciones traslucirán, sin embargo, un miedo. Ése que se apoderará de nosotros cuando veamos al interlocutor con la canoa escondida bajo el brazo. Y eso es lo inquietante, porque el barco es un sitio donde nunca pisamos firme. La inmovilidad, en vez de conservarlo estático, lo pone en posición de ser arrastrado por la corriente. Pero nuestro padre y su canoa están siempre a la vista. Nos ha abandonado, pero rema constantemente para que la corriente del río no se lo lleve, para no irse del todo. Entre el recuerdo y el olvido, la canoa viene a fundarnos otra orilla.

Escrito a partir del cuento La tercera orilla del río, de João Guimarães Rosa, tomado del libro Campo General y otros Relatos, Editorial Fondo de Cultura Económica, 2001.

Valeria Iglesias

correo y msn: absurdayefimera.at.hotmail.com skype: valiglesias

 

Acerca de eroxacourthes

French traveller, writer and translator, foolish of Latin Amarica!!!
Esta entrada fue publicada en Livres. Guarda el enlace permanente.

5 respuestas a ” La tercera orilla del río o el padre ausente”, Valeria Iglesias

  1. Luis Gabriel dijo:

    interesante punto de vista,, acabo de leer el texto de Joao ntendi q tenia un significado y tu lo has dejado aun mas claro, excelente ahora ntiendo la verosimilitud de este cuento buendiaa

  2. Eric dijo:

    Gracias por el comentario Sr Lucho ( Luis Miguel Torres?), pero todo el mérito lo tiene Valeria Iglesias, yo sólo puse las fotos y me sentí implicado por ser padre y viajero irredento…
     
    Eric Courthès

  3. JIRANARU dijo:

    LO VES MUY MAL LA OBRA NO HABLA NADA DE ESTO NOS DICE SOBRE LA LOCURA O UNA BUSQUEDA EN EL AISLAMIENTO DEL RIO QUE VIENE A HACER UN DESCENSO AUN LIMITE INTERIOR DEL ALMA. ESTA CLARO Y ADEMAS ESTA ES LA PRINCIPAL IDEA DEL AUTOR.

    FUENTE: POR EL MISMO JOAO GUIMARAES ROSA

    • Puede ser, no leí el libro…
      En todo caso, la culpa la tendría Valeria Iglesias…
      Yo, sintiéndome anticipadamente padre ausente, sólo puse las fotos…
      Me alegro de la resurrección de J G Rosas, no podrías hacer lo mismo con Roa Bastos?????

  4. Claudio dijo:

    Por suerte las obras de arte pueden tener múltiples percepciones, y ampliar
    y trascender al autor. Por eso una obra deja de pertener a su creador o creadora,
    una vez publicada. Además, por tener una metáfora tan fuerte nos muda a otro espacio,
    a una realidad desconocida. Y, al percibirla, al dejarnos atravesar por esas sensaciones
    y sentimientos que están en las palabras, pero que son más que las palabras es cuando
    cobra un significado nuevo.
    Sería lamentable que cada obra de la literatura fuese un mensaje unívoco, y que tod@s tuviéramos
    que percibir, y entender lo mismo que el autor quiso decir.
    Gracias Valeria por compartir lo que te “movió” La tercer orilla del río
    Si Googleas Eugenio Barba y La tercer orilla… vas a encontrar algo interesante!

    ¡Unívocos abstenerse!

    Claudio

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s