“Prefacio de “Memorias de un escritor” de Carolina Orlando”, por Eric Courthès

 

 

 

Prefacio

 

 

            Augusto Roa Bastos, el genial escritor paraguayo, hecho un Maestro del hipertexto y del endotexto entre otros atributos textuales, murió el 26 de abril de 2005, tres días después de uno de sus Maestros, Miguel de Cervantes, que falleció el 26 de abril de 1616, sin embargo, su obra, igual que la de su ilustre antecesor, no sólo resucita en cada una de sus lecturas sino que lo hace también en la reescritura.

 

            Somos algunos[1] en efecto en el mundo decidiendo recoger la pluma de Carpincho, la del Supremo por tanto y la de Raymond Roussel, y atribuyéndonos la pluma-recuerdos. En lo que me atañe, este proceso se cumplió de modo casi inconsciente[2], en el caso de Carolina Orlando, el planeamiento está muy claro, procurar que vuelva a vivir el Carpincho mediante su escritura por una parte y por otra gracias a una entrevista apócrifa de Juan, un joven estudiante argentino, en 1978[3], en Toulouse, donde moraba entonces Augusto Roa Bastos, dado que enseñaba la literatura latino americana y el guaraní, en la Universidad de Toulouse Le Mirail.

 

            Carolina Orlando nació el 24 de septiembre de 1975, nunca encontró a Roa, y menos lo entrevistó, en cambio lo leyó a lo largo y a lo ancho, “a lo profundo” me atrevo a decir. Uno vuelve a encontrar en efecto en estas notables memorias apócrifas de Roa Bastos, el humanismo revolucionario de Hijo de hombre, en el cuento “Armas con sangre”, la compleja pluritextualidad de Yo el Supremo, en los paratextos y en “El juego de la escritura”, que desemboca en la alucinante marquetería textual de “La leyenda del divino narciso”, una pieza de teatro casi compuesta por entero de pasajes de obras “re- trabajados” de obras que Augusto Roa Bastos habrá leído…

 

 

            Impresionante pues, ya que en el momento en que el lector ejercitado de Roa cree detectar una debilidad: esta pieza es el elemento que sobra en el conjunto, desentona, ya no es re-escritura de Roa Bastos, y que se entera del estratagema, no puede sino reiterar acá su visión de la escritura roabastiana, se trata de un endotexto que se transforma en exotexto, por la magia de la relectura y la reescritura.

 

            En efecto se nota que en la obra de Roa, dominan los narradores-escribientes, quienes ponen en escena la escritura y dan la ilusión que se autogenera: endotexto. Pero lógicamente el proceso no termina ahí, al lector le toca ahora apoderarse de aquella maravillosa máquina de escribir a lo Raymond Roussel, y agarra su propia pluma, vuelve a escribir, conscientemente o no la obra de Roa Bastos, porque no tiene otra, se lo condena a reescribir: exotexto, y a metamorfosearse en simple eslabón de una escritura transfinita…

 

            En mi opinión, este fenómeno es único, por ello, cuando en la primavera 2006, una joven argentina de 31 años, merced a mi blog sobre Roa Bastos[4], me mandó sus Memorias de un escritor, desde la primera lectura no pude sino estremecerme. En efecto, lo que creía ser la marca de un tipo de locura, la mía, la de pasarme la vida comentando su obra, recorriendo su país por todas partes, leyendo todo lo que leyó[5], estaba compartida y que en esta materia, a la vez metatextual, hipertextual, endotextual y exotextual, no pasaba de aprendiz frente a la increíble chica…

 

            Para terminar, y este detalle es sin lugar a dudas el más extraño, de cierto modo, yo soy, sin quererlo y sin que jamás nos hubiéramos visto o concertado, el protagonista de estos cuentos. De hecho me identifico, -como ex empleado de los Correos franceses-, de manera profunda con el cartero de “Algunas notas si tiempo”, que se esfuma en Buenos Aires para volver a surgir en Toulouse. Mi corazón late aún más fuerte durante un coloquio en Nanterre, en “Advertencia al lector”, -donde estudié y enseñé-, y desde luego me meto en el pellejo de Juan, cuando al cabo de mil rodeos textuales, logra por fin entrevistar a Roa, -que le cuenta la historia del cartero-, en Toulouse en marzo de 1978. En efecto, me otorgó el privilegio de dos entrevistas, en su domicilio de Asunción, en septiembre de 2000 y en agosto de 2003[6], que bien podría calificar también de momentos “mágicos sin tiempo”…

 

            Hay quienes verán en estas pocas notas una amistad de compromisos y algunas coincidencias dudosas, o también una admiración incauta por un autor compartida, mas como Roa creo en el “misterio terrible del azar[7], e incluso en su supremacía sobre las leyes del mundo racional.

 

            “El azar repite siempre sus jugadas. Quien quiera burlar el azar sólo debe memorizar sus leyes. Son las más simples y las más complejas del universo[8].”

 

            Somos en este caso por lo menos dos los que memorizaron una de sus combinatorias al mismo tiempo, inscribiéndonos en la “repetición[9]” de la lectura y la escritura de la obra de un auténtico Genio.

 

            Entonces, en la hora en que Roa muerto recientemente está casi olvidado, -en efecto, podemos señalar esa increíble paradoja, las traducciones al francés de Hijo de hombre y de Yo el Supremo, están agotadas y no reeditadas-, que agarren lectores este libro único, que tengan el valor no mercantil de publicarlo, de darlo a conocer, de leerlo y volver a leerlo, y de emprender también esta vía de la liberación[10] por la reescritura, no podrán escapar…

 

 


[1] Bien podríamos citar acá algunos nombres mayores de la literatura argentina que asumen la herencia de Roa, tales como Tomás Eloy Martínez o Juan José Saer.

 

[2] En cuanto a mí, más allá de un panfleto anti Sarkosy, cuyo título ya lo dice todo sobre mi herencia roabastiana: “Yo Sarkosillo el Supremo”, – con cautela *a firmado por mi heterónimo y personaje preferido, Iker Boutin-, in Le livre et autres délivres, París, Société des Ecrivains, mars 2006, cada día voy comprobando más su influencia, en especial en la gestión del texto ausente, en textos en los cuales no la esperaba, tal como mi cuento epónimo e inicial, “Le Livre”, “El Libro”.

 

*a: Recientes presiones del partido por desgracia todavía en el poder en Francia, emanando de un Director de una emisora local de R.F.O. (Radio France Outremer) a sueldo suyo y a expensas del único periodista que se atrevió en darme la palabra para denunciar esa democradura, que vamos padeciendo en Francia desde el desliz electoral de abril de 2002, me permiten pensar que esta prudencia podría salvarme en el futuro…

 

[3] En plena dictadura argentina, para la cual las referencias menudean en «  Cuaderno de notas”, así como su memoria y la del exilio que desencadenó, y también las menciones a la dictadura de Stroessner en Paraguay, en “Los cuadernos del General”.

 

[5] La escritura de Roa también es transfinita en este aspecto, se lo condena a uno a que descubra las « impresiones de imaginario” de Raymond Roussel por ejemplo, a que vuelva a leer Jorge Luis Borges ou Miguel de Cervantes, para sólo citar los más conocidos. El proceso es aún más complejo en mi caso, planeo publicar en efecto memorias apócrifas de Aimé Bonpland, médico y naturalista rochelés muerto en Corrientes, a dos días de marcha del Paraguay, y personaje insoslayable de Yo el Supremo. De hecho Roa logró sus propósitos, el autor está ausente, un personaje de ficción publica sus memorias en primera persona, un siglo y medio después de su “muerte”, gracias a uno de los lectores de su obra: Le voyage sans retour d’Aimé Bonpland…, Eric Courthès, La Rochelle, Editions La Découvrance, début 2008.

 

[6] Realicé en 2001, a partir de la primera entrevista, un documental amateur sobre Roa y el Paraguay, no difundido hasta hoy, “Un país tras la lluvia”, y cuando la segunda me dio cita para un asado, diciéndome que era “el nuevo Hijo de hombre”, ahora somos dos con Carolina, Hija de hombre si las hay…De hecho, ella trabajó desde su infancia y toda la adolescencia en la juguetería de su padre. “Èl una figura dominante y casi monstruosa que sofocó parte de su niñez, abandonando a su familia, dejándola en condiciones de extrema necesidad. Todo ese escenario reforzó la lectura y escritura, ella necesitaba escribir a modo de supervivencia. Puede decirse que Carolina escribe en contra del “padre castrador * a”, y por la madre, igual que Roa…También es una autora de “desafíos” , no sólo re-escribe algo parecido a la prosa de Roa Bastos, -hasta el estilo sintético e equilibrado supo rendir-, sino que también se permitió traducir, sin conocer una sola palabra de polaco, el cuento Sachem, de Henryk Sienkiewicz, como si “descifrara jeroglíficos”, mensaje electrónico de la autora del 30/01/07.

 

[7] Yo el Supremo, Madrid, Ediciones Cátedra, 1987, (1974), p. 210, Roa aquí alude al famoso meteorito que no sólo funciona en su obra como señal de los ciclos cósmicos y los trastornos históricos sino que también simboliza la escritura e incluso la grafía: “Un aerolito caído del cielo de la escritura. El Óvulo del punto se marca en el lugar donde ha caído, donde se ha enterrado.”, p. 162.

 

[8] Metaforismos, Augusto Roa Bastos, Barcelona, Edhasa, diciembre de 1996. La traducción mía queda hoy día sin editor, tal como la obra genial de Carolina, quien sólo pudo publicar hasta la fecha uno de los cuentos presentes en este volumen, “Primer encuentro con Borges”, merced al talento y olfato de Alejandro Maciel, en su revista Palabras escritas, n° 2, Asunción, julio de 2006, pp. 119-126.

 

[9] No se trata como en « Primer encuentro con Borges » de repetir literalmente el hipotexto, así como lo hace el peregrino Pierre Ménard con un pasaje del Quijote, atribuyéndoselo, sino más bien  de resucitar una obra y un texto que distan mucho de haber “escrito” su última palabra…

 

[10] Le livre et autres délivres, ibid., el neologismo « délivres » alude al mismo tiempo a la liberación del lector de la democradura de Sarkosy: délivrer: ‘liberar’ en francés, a la negación del libro: “deslibros”, porque este recueil lo constituyen novelas nonatas, y por fin a los delirios: délires en francés, de la creación, entre otras interpretaciones posibles. Igual que a Roa y a Raymond Roussel, me encanta jugar también con los significantes…

Acerca de eroxacourthes

French traveller, writer and translator, foolish of Latin Amarica!!!
Esta entrada fue publicada en Livres. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s