“Memoria de la dictadura”, Eric Courthès

 

 

MEMORIA DE LA DICTADURA

 

 

“La memoria del pasado es todo el futuro que nos queda.”; “La memoria es el estómago del alma.”; “Gato escaldado huye del agua fría. La escaldadura le ha entrado en la memoria. La memoria no recuerda el miedo. Es miedo ella misma.”;” La memoria-sentido, la memoria-juicio dueña de una robusta imaginación es capaz de engendrar por sí misma los acontecimientos.” Augusto Roa Bastos, Metaforismos y Yo el Supremo.

 

 

 

 

 

Sumario personalizado del concurso:

 

 

“ Marquée par les événements violents et tragiques qui ont jalonné l’histoire latino-américaine du dernier tiers du XX siècle, la littérature en a porté témoignage. La question vise moins la représentation des faits eux-mêmes, le degré de dénonciation de l’horreur ou la condamnation d’un système politique, que la façon dont se construit par l’écriture et depuis la distance (temporelle : Bolaño ou spatiale : Gelman[1]) la mémoire de la dictature. A travers les textes ici retenus, on s’interrogera par conséquent sur les procédés (littéraires) mis en œuvre dans cette construction rétrospective, non indifférente d’ailleurs à la recherche d’une identité aussi bien individuelle que collective. ( Bolaño, pp. 137-138, 147 : el árbol De Judas= parábola de Chile y símbolo de la traición-culpa de Urrutia Lacroix/ Gelman, el árbol de « La Mesa » de tortura de la dictadura militar, pp. 49-51) ) Même si une connaissance approfondie des dictatures argentine et chilienne est indispensable à une réflexion sur la question proposée, celle-ci ne sera pas orientée vers l’histoire politique du Cône Sud mais bien vers la mise en écriture de la souffrance et de l’interrogation d’un sujet pris à partie par cette même histoire. (Véanse los casos de heteronomía en Gelman) »

 

 

 

   «  Nocturno de Chile »

Roberto Bolaño

 

 

  

 

Eric Courthès

PAF 2006-2007

ESP-08

6h

 


 


·         1) Nocturno de Chile. Editorial Anagrama. 2000. 

Sebastián Urrutia Lacroix, sacerdote y crítico literario, miembro del Opus Dei, y poeta mediocre, revisa en una sola noche de fiebre alta los momentos más importantes de su vida: (las fecundas postrimerías….) convencido de que está apunto de morir, aunque a medida que la noche avanza su fiebre va remitiendo y el delirio se atenúa con la aparición de monstruos gélidos.

Así aparecen en la novela los señores Oido y Odeim, ambiguos encomenderos; Jünger y un pintor guatemalteco que se deja morir de inanición en el París de 1943; el general Augusto Pinochet a quien Urrutia Lacroix da clases de marxismo; su amistad con Farewell, el pope de la crítica literaria nacional, que se hunde en una vejez balbuceante y perpleja; las fiestas de una mujer misteriosa: (la de María Canales y su temible marido, el torturador Jimmy Thompson*1), en cuya casona se reúne lo más granado de la literatura chilena al tiempo que en el sótano, no visitado por ninguno de los huéspedes, (salvo uno) se suceden acciones parangonables a una película de terror, todo esto mientras en las calles de Santiago impera el toque de queda y una normalidad aparente.

Nocturno de Chile es una imprescindible y escalofriante novela en la que el talento del autor de Los detectives salvajes brilla con todo su esplendor.

marzo de 2001.

 

Título: Nocturno de Chile
Autor: Roberto Bolaño
Editorial: Anagrama
Páginas: 150
Fecha de edición: 2000


Siempre quedan retos para la imaginación. Y esta no sólo luce con la originalidad de los argumentos sino también con la de las formas o los estados desde los que el narrador escribe. Si ya utilizó el recurso del monólogo en Amuleto (1999), en Nocturno de Chile, el escritor y poeta Roberto Bolaño (Santiago de Chile 1953) se acerca a un episodio histórico de su país utilizando un peculiar personaje que se encuentra en una no menos peculiar situación: la postración febril desde la que vierte sus recuerdos, entre los cuales el de las tertulias de María Canales, en cuyo caso reluce todo lo paradójico de la situación: tertulia/tortura….Y le permite al autor echar la memoria de la dictadura al olvido:

                        “De mi casa…. no quedará memoria alguna.”, María Canales, p. 145, casi al final…[2]


 

Un sacerdote del Opus Dei, en una noche de altísima fiebre, se incorpora penosamente sobre su tambaleante hombro y, desde la penumbra de su habitación y de su alma, pretende rebuscar en aquellos momentos de su vida desde los que poder contestar a los reproches de una conciencia (materializada por el diálogo interior con el joven envejecido:

                        “¿ Soy yo el joven envejecido?”, p.149, en boca de Urrutia Lacroix

 que le fustiga en cruel alianza con la grave calentura y la sensación de estar asistiendo a su propia agonía= ( fértil prosopopeya)

La narración fluye al ritmo de las pulsiones que marca la fiebre. Los primeros recuerdos que evoca -coincidentes con los fuertes accesos febriles de las primeras horas de la noche- salen de su mente algo desubicados y con ese sesgo surrealista propio del mundo onírico o del reino de los delirios. Su destemplada memoria comienza rescatando el momento en que poco antes de ser ordenado sacerdote – “o días después…”- conoce al viejo Farewell, quien le guiará en su sueño de ser crítico literario, actividad a la que consagraría sus mejores esfuerzos y en la que Farewell gozaba de reconocimiento nacional.

A partir de ahí, y a medida que la fiebre va remitiendo, su monólogo memorístico pasará revista a personas, lecturas y acontecimientos que marcaron su vida y su conciencia. Así, entre evocaciones y reflexiones, aparecen varias personalidades literarias. Entre otras, el poeta Neruda, con quien compartió un fin de semana campestre, o el ensayista alemán Ernest Jünger que, con uniforme de oficial de la Whermacht conversaba animadamente en la buhardilla de un pintor guatemalteco que se consumía de inanición y tristeza contemplando las calles del París ocupado en 1943.

Desfilan también por su pensamiento poetas italianos y alemanes, pensadores griegos, papas de la Edad Media y demás exponentes de la cultura e historia europea que evoca especialmente cuando recuerda un viaje que hizo al Viejo Continente con la extraña misión de elaborar un estudio sobre la conservación de iglesias, amenazadas allá por un curioso agente contaminador.

El recuerdo de su vuelta a Chile nos sitúa ante la última fase del monólogo cuyo telón de fondo será la aciaga época de la historia de su país iniciada con el golpe de Estado que derrocó a Salvador Allende. Se suceden relatos valleinclanescos, como cuando cumplió el encargo de dar lecciones de marxismo a Pinochet o cuando asistía a unas veladas literarias que, en las noches de toque de queda, organizaba una misteriosa mujer en una casona cuyos sótanos encerraban la infamia y el esperpento.

Escenas estas últimas que reflejan la tétrica unión que a veces se produce entre el mundo de la cultura y el mundo del terror. Colusión ésta que no puede sorprender al lector, pues acaba de traspasar el umbral de un siglo que fue testigo de cómo los campos de exterminio humanos coincidieron con el más excelso nivel cultural y científico.

Escrito con un estilo muy personal, propio de un poeta que venera el poder de las palabras y rinde culto a la fertilidad de las metáforas. Como corresponde a la crónica de una noche febril, el relato se sucede compulsivamente, sin ningún punto y aparte, sin ninguna división en capítulos.


 

De corte kafkiana, más que una novela con vocación de best seller resulta un producto literario muy original, fruto de la imaginación y del talento, y reflejado en una prosa cuyo ritmo lírico resulta en ocasiones más nítido que su discurso.

 Encontrado en: http://www.terra.com/arte/articulo/html/art4217.htm

OFICIO

Soy cura
y qué
otros buscan perlas en el fondo del mar
o instalan ojos y oídos humanos en la estratosfera
yo trabajo en éste y en el otro mundo
yo tengo el poder de expulsar demonios de las computadoras
yo transformo leprosos en arcángeles
y mujeres de Lot en estatuas de sal
yo me visto como ni los mismos reyes para celebrar la Misa
yo hablo todas las lenguas de Pentecostés y algunas otras nuevas

yo soy la mano de Dios que borra los pecados más increíbles
yo soy el espejo de Dios que camina por la historia sagrada
otros tocan la flauta a las serpientes artificiales
yo resucito muertos
soy cura
y qué.

 

 

 

            En esa última pregunta: “Yo soy cura. ¿Y qué?”, se nota de antemano todo el malestar dela persona/personaje doble de Lacroix/Langlois, ya desdoblado desde el comienzo in media res del libro con “el joven envejecido”, doble del autor o conciencia dolorosa del narrador desestabilizado por su presencia dentro de sí mismo en las postrimerías:

                        “Ahora me muero, pero tengo muchas cosas que decir todavía. Estaba en paz conmigo mismo. Mudo y en paz. Pero de improviso surgieron las cosas. Ese joven envejecido es el culpable.”, p. 11

            El cual recorre todo el libro sin hablar de modo directo sino apareciendo más bien como uno de los canales alternativos de la conciencia de Lacroix/Langlois: (12, 68, 69, 70, 124, 133, 137, 148, 149), y le permite rebuscar en “el rincón de los recuerdos” o por los “recovecos interminables de alguna memoria” que no es suya (33), sino la colectiva de los años 50, -la de Farewell y Neruda-, o dar voz a los “silencios” de su conciencia dolorida, su confesor a la postre es el joven envejecido, situación sumamente irónica…
            En todo caso, la memoria suele ser engañadora, sus relatos forman variantes y palimpsestos con el tiempo: “ Tú me convoyas, hija? ,  le pregunté. Yo misma dijo. O yo mesma. O algo que el viento de finales de la década de los cincuenta aún empuja por los recovecos interminables de alguna memoria que no es la mía.”, (Lacroix perdido en las afueras de la casa de Farewell, 33), y por tanto los hechos y su cronología se distorsionan, por ejemplo los relativos a la Generación del 50 ( J.Donoso, S. Reyes, N.Parra)“Todo en esta hora es vago y confuso”, ( Lacroix, 36).

            De hecho, la voz del joven envejecido aparece claramente como la de su super ego, materializado por un oxímoro de terror: “camión frigorífico en llamas”, (35): “No tardé mucho en descubrir que era mi propia voz, la voz de mi superego que conducía mi sueño como un piloto de nervios de acero, era el superyó que conducía un camión frigorífico por en medio de una carretera en llamas, mientras el ello gemía y hablaba en una jerga que parecía micénico. Mi ego por supuesto, dormía. Dormía y laboraba.”

            También se desdobla Lacroix/Langlois en H. Icabache (36), tantas dualidades en el soliloquio de un solo personaje, que casi no cambia de espacio y tiempo, -de hecho son sus recuerdos que van desfilando en una sola noche, lo que vamos presenciando-, no dejan de recordar la obra maestra de Roa Bastos: Yo el Supremo[1].

            Luego viene la larga metadiégesis (36-50) del escritor chileno Salvador Reyes, que se topa con Ernst Junger en el taller de un pintor anónimo guatemalteco en París, a quien nadie recuerda como tampoco nadie recuerda a Reyes; según el joven envejecido (49), cuyo hipotexto pictórico: Paisaje de Ciudad de Méjico una hora antes del amanecer, (43) le permite al autor reflexionar en “ los pozos ciegos de la memoria”, –y en el fruto de una visión fugaz del guatemalteco en Méjico, donde sólo estuvo una semana-, que le “había aflorado …muchos años después”, (47). Situación creativa a posteriori que mucho tiene que ver con la obra que leemos y con la temática del concurso: la memoria necesita almacenar sus jugos y juegos para desembocar en la creación, y también se puede hacer literatura con hechos insignificantes…

            En la larga parábola del pintor guatemalteco Durero, como en la siguiente, la del zapatero de la Colina de los Héroes, aflora como en la obra de Gelman la temática de la derrota de la literatura y la de la creación de modo más general, que simboliza en ralidad nuestra propia derrota: “…la obra que a menudo creemeos conocer pero que en realidad conocemos muy poco, el misterio que llevamos en el corazón y que en un momento de arrebato ponemos en el centro de una bandeja de metal labrada con caracteres micénicos, unos caracteres que balbucean nuestra historia y nuestro anhelo y que en realidad sólo balbucea nustra derrota, la justa en donde hemos caído y no lo sabemos…”, (59).

            El pobre zapatero “prodigioso” se entierra en su propia cripta y cae en el olvido, como Durero, en ello no sólo se nota una parábola del creador fallido sino también la denuncia de un poder insensible, sea el Imperio de Austria-Hungría o la dictadura chilena, para con los destinos individuales, incluso cuando procuran honrarlo…

            De hecho, hay mucho desengaño en este libro, paradójicamente justito después de vaticinar el Nobel de Neruda (63), Farewell vuelve a lo del vienés olvidado y afirma que los libros, como la vida, “son sólo sombras”, y Urrutia Lacroix procura discernir en las sombras de la derrota de Farewell, -en sus delirios en que sombras y putas-meteoritos (65) se superponen, en “sombras chinescas” (68)-, un nuevo “derrotero de la patria” (65), algún signo de mejora de la situación política del país: “ Pablo va a ganar el Nobel. Ya lo dijo como si sollozara en medio de un campo de cenizas. Y dijo: América va a cambiar. Y: Chile va a acambiar.” (63).

            Luego, sus “diálogos” con el joven envejecido, vuelven a surgir en las postrimerías, bajo su mirada inquisitora, declara que en su actividad de crítico procuró exorcizar “naufragios”, y que su afiliación al Opus Dei, de triste memoria, no le impidió ser una persona “liberal”, incluso con poetas comunistas…

            En esas casi prosopopeyas, quisiera no oír la voz de su conciencia que lo atormenta, quisiera no tener más memoria…( 71), en esos estados de “ perplejidad  y conmoción (que) coexistía con un estado de aburrimiento y abatimiento.” (72).

           

 

 


[1] Eric Courthès, Lo dual en Roa Bastos: Asunción, Servilibro, juillet 2003, 74 p. Comment la dualité sous toutes ses formes ( bilinguisme, gémellité, dychotomies vie/mort, père/mère, homme/Dieu) parcourt toute l’œuvre de Roa. Comment cette dualité confine parfois à l’hétéronymie…Comment l’Auteur finit par être écrit par son Double…Une partie est consultable en ligne sur le site http://www.roabastos.org créé par Alejandro Maciel, en janvier 2004. Et la totalité sur le site non officiel du journal digital de l’UNA, (Universidad Nacional de Asunción), El Farol, http://www.elfarol.org/autores/roabastos_courthes1.htm. Ainsi que sur mon site dédié à Roa : http://roabastos.monsite.wanadoo.fr

 

 


 


[1] Es difícil reconstruir lo que pasó, la verdad de la memoria lucha contra la memoria de la verdad. Han pasado años, los muertos y los odios se amontonan, el exilio es una vaca que puede dar leche envenenada, algunos parecen alimentarse así”, son las primeras líneas de la primera parte del libro: Bajo la lluvia ajena (notas al pie de una derrota) (Roma, mayo de 1980), p. 11.

[2] Esposa de un miembro de la DINA, de triste memoria, véase p. siguiente.

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Acerca de eroxacourthes

French traveller, writer and translator, foolish of Latin Amarica!!!
Esta entrada fue publicada en Cours sur Bolaño, "Nocturno de Chile", PAF espagnol, Mayotte, 2007. Guarda el enlace permanente.

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